jueves, 27 de septiembre de 2007

Las cosas tienen patitas

Las cosas tienen patitas. ¿No lo creéis? Se van solas, sí. Tiene patitas ese bolígrafo especial, que escribe mejor que ninguno, el libro que busco, porque lo necesito hoy; el CD que ahora me apetecer oír, y que desapareció misteriosamente de su estante; patitas tienen los vídeos, los sacacorchos, el abrebotellas, aquel jersey que hoy, precisamente, quería ponerme, y que me combinaba tan bien con los jeans; piececitos veloces tienen los calcetines, siempre jugando a esconderse de su pareja, los mecheros -¿Dónde coño lo metí, si tengo lo menos media docena? ¡Cuando más lo necesitas, no aparece ninguno!-. Y las llaves. ¡Ah, las llaves! Entre todos los adminículos caseros, son ellas las campeonas olímpicas, pues sus patas maratonianas las hacen esfumarse como por arte de magia para acabar sepultadas en las profundidades de bolsos, cajones o esos bonitos cestitos de “dejar las cosas”… Por supuesto, echan a correr cuando más se las necesita y nunca, nunca, aparecen dónde fueron dejadas.

Y, ¿qué decir de los papeles? Los papeles no tienen patitas, no, ¡tienen alas! Vuelan de bandejas, carpetas y archivos. Esquivan la presión de pisapapeles y lupas y se zafan de la pica feroz de los taladros. Los papeles no corren, ¡vuelan! Y los muy bellacos sólo se dignan a reaparecer cuando ya nos hemos resignado a su pérdida y no sirven más que para planear, en último vuelo rasante, hacia la papelera.

Las cosas tienen patitas, sí. Y sólo conozco un remedio para encontrarlas cuando huyen por piernas. Es drástico pero infalible: poner la casa patas arriba.

3 comentarios:

Esther dijo...

Breve e intenso grito a favor de la fe en las patitas y alitas de las cosas. Y yo, adhiero a esta hipótesis.

Elisabet, he reído con gusto con este relato. Sobre todo, con los calcetines desparejos: así nomás, eso es, así nomás...

Sobre todo, con el final:
“Las cosas tienen patitas, sí. Y sólo conozco un remedio para encontrarlas cuando huyen por piernas. Es drástico pero infalible: poner la casa patas arriba.”
Eso, la casa patas para arriba, a fin de encontrar lo que se perdió por las patitas de las cosas.

Besos,
Esther

zoquete dijo...

Estaba intrigado por cómo resolverías el final porque, pese a lo gracioso del micro, necesitaba un final que estuviera a la altura y, como dice Esther, lo encontraste...

Eso me ha recordado que no sé dónde leí que hay una serie de objetos (destornilladores, sacacorchos, martillos, etc... ) que la gente suele tener por duplicado o triplicado precisamente por lo que cuentas, ¿será ése el secreto del éxito de los "Todo a 100" o "Todo a 1 €"?

Elisabet dijo...

Je, je, Zoquete... ¡Eso de los todo a 100 ha sido bueno! Pues sí, son las típicas tiendas de objetos "perdibles" que siempre desaparecen cuando se necesitan.

Es un micro tonto, lo escribí en un arrebato de rabia cuando perdí ya no recuerdo qué. ¡Me sirvio de terapia!! :) Y el final... salió solo.